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¿Cómo ayudar a mi hijo con ansiedad? 7 señales y qué hacer como mamá o papá

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¿Cómo ayudar a mi hijo con ansiedad? 7 señales y qué hacer como mamá o papá

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Hay una escena que muchas mamás y papás conocen bien: son las 7 de la mañana, el uniforme está listo, y tu hija o hijo está en el piso llorando, con dolor de panza, diciéndote que no puede ir a la escuela. O quizás es más sutil: ya no quiere salir a jugar con sus amistades, duerme mal o, de repente, no se despega de ti.

¿Es berrinche? ¿Es manipulación? ¿O hay algo más?

En muchos de estos casos lo que está pasando tiene nombre: ansiedad. Y aunque suene alarmante, lo primero que quiero decirte es que no estás sola ni solo en esto, y que hay mucho que puedes hacer. En este artículo te comparto cómo reconocerla, qué hacer en casa paso a paso y cuándo conviene buscar acompañamiento.


¿Qué es la ansiedad en niñas y niños?

La ansiedad no es un invento moderno ni una exageración de papás sobreprotectores. Es una respuesta emocional real, que vive en el cuerpo y en la mente de tu hija o hijo. La Organización Mundial de la Salud señala que los trastornos de ansiedad son los problemas de salud mental más comunes en el mundo y que sus síntomas suelen empezar en la infancia o la adolescencia. También es uno de los motivos de consulta más frecuentes en mi consultorio de terapia infantil.

En su forma más básica, la ansiedad es una alarma interna. Es útil cuando nos avisa de un peligro real. El problema es cuando esa alarma se activa una y otra vez sin un peligro verdadero, y empieza a interferir con la vida diaria: en la escuela, en casa y en sus relaciones.

Lo que más me importa que sepas: la ansiedad no es un defecto de carácter ni una falla tuya como mamá o papá. Es algo que le pasa a tu hija(o), no algo que tu hija(o) es.


7 señales de ansiedad en niños que vale la pena conocer

Las señales de ansiedad no siempre se parecen a lo que imaginamos. No siempre hay llanto o miedo evidente; a veces se disfrazan de molestias físicas o de cambios de conducta:

  1. Quejas físicas frecuentes sin causa médica aparente. Dolor de panza, de cabeza o náuseas, sobre todo antes de ir a la escuela, a una fiesta o a un examen.

  2. Dificultad para separarse de mamá o papá. Más allá de lo esperado para su edad, llora intensamente o se niega a quedarse con otras personas, incluso de confianza.

  3. Problemas para dormir. Le cuesta quedarse dormida(o), tiene pesadillas frecuentes o quiere dormir contigo aunque ya tenga varios años.

  4. Irritabilidad o enojo sin razón aparente. Muchas veces la ansiedad no se ve como miedo, sino como enojo, frustración o llanto fácil.

  5. Evitar situaciones o lugares nuevos. Se niega a probar actividades o a conocer personas, o solo va a lugares si tú estás presente.

  6. Preguntas repetitivas sobre el futuro o sobre peligros. “¿Y si te pasa algo?”, “¿y si me pierdo?”, “¿qué va a pasar si…?”: preguntas que no se calman aunque las respondas.

  7. Cambios en la escuela o en sus amistades. Se distrae mucho, evita participar en clase o dejó de jugar con sus amigas(os).

Si reconociste a tu hija(o) en dos o más de estos puntos, no significa que algo esté “muy mal”. Significa que vale la pena poner atención y acompañarle.


Cómo ayudar a tu hija(o) con ansiedad: 8 cosas que puedes hacer en casa

Antes de pensar en diagnósticos, hay cosas muy concretas que puedes hacer desde hoy:

  1. Valida lo que siente, sin minimizar ni exagerar. En lugar de “no es para tanto”, prueba con: “Entiendo que eso te da mucho miedo. Estoy aquí contigo.”

  2. Ponle nombre a la preocupación. Pueden inventarle un nombre o un personaje juntas(os): “la Preocupona”, “el monstruo de los nervios”. Separar a tu hija(o) de la ansiedad le ayuda a verla como algo que le visita, no como algo que es. En terapia narrativa a esto le llamamos externalizar el problema.

  3. Respiren juntas(os). Inhalar contando hasta 4, sostener 2 segundos y exhalar contando hasta 4. Hazlo como juego, no como obligación, y practíquenlo en momentos de calma para que esté disponible cuando aparezcan los nervios. Este ejercicio de respiración puede servirles de guía.

  4. Crea rutinas predecibles. La ansiedad crece en la incertidumbre. Horarios estables para comer, dormir y jugar dan una sensación de seguridad. Cuando venga un cambio, anticípalo con tiempo.

  5. Cambia la evitación por pasos pequeños. Cuando siempre evitamos lo que nos da miedo, el miedo crece. Arma con ella o con él una “escalera” de pasos chiquitos (por ejemplo, para quedarse en una fiesta: primero 10 minutos contigo cerca, luego 20…) y celebra cada escalón.

  6. Cuida el sueño, la comida y las pantallas. Un cuerpo cansado o con hambre tiene menos recursos para manejar la ansiedad. Bajar las pantallas antes de dormir también ayuda.

  7. Habla con la escuela. Si la ansiedad aparece en el salón, que sus maestras(os) lo sepan permite acompañarle con más paciencia y menos regaños. Si la escuela es el gran detonante, esta guía sobre cuando una niña o un niño no quiere ir a la escuela puede ayudarte.

  8. Cuida tu propia ansiedad. Las niñas y los niños perciben mucho las emociones de quienes les cuidan. No se trata de fingir que todo está bien, sino de mostrarles, con el ejemplo, cómo se maneja una emoción difícil.


Lo que conviene evitar (aunque se haga con amor)

  • Minimizar: “no pasa nada” o “no seas exagerada(o)” le enseñan que lo que siente no importa.
  • Rescatarle siempre: sacarle de todo lo que le da miedo alivia hoy, pero hace que la ansiedad crezca mañana.
  • Castigar los síntomas: el dolor de panza o el llanto no son desobediencia.
  • Prometer que nada malo va a pasar: es mejor transmitir “pase lo que pase, aquí estoy”.
  • Hablar de su ansiedad frente a otras personas como si no estuviera presente.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Hay señales que indican que es momento de ir más allá de las estrategias en casa:

  • La ansiedad lleva más de cuatro semanas presente de forma intensa.
  • Está afectando su desempeño escolar o sus relaciones con otras niñas y niños.
  • Evita cada vez más situaciones y su mundo se va haciendo más pequeño.
  • Tiene crisis muy intensas: llanto incontrolable, sensación de que no puede respirar, temblores.
  • Tú ya no sabes cómo ayudarle y sientes que nada funciona.

Si tu hija o hijo habla de hacerse daño, busca orientación de inmediato; la Línea de la Vida atiende gratis y las 24 horas en el 800 911 2000.

Buscar apoyo profesional no significa que fallaste. Es uno de los actos de amor más grandes que puedes tener hacia tu hija(o).


Cómo ayuda la terapia de juego a niñas y niños con ansiedad

Cuando trabajo con niñas y niños que viven con ansiedad, casi nunca les pregunto “¿cómo te sientes?”, porque así no procesan las cosas. El juego es su lenguaje natural. A través de la terapia de juego pueden:

  • Expresar emociones que todavía no tienen palabras para nombrar.
  • Ensayar situaciones que les dan miedo en un espacio seguro.
  • Desarrollar recursos propios: confianza, tolerancia a la incertidumbre y regulación emocional.
  • Resignificar experiencias difíciles desde un lugar con más poder.

Desde la terapia narrativa también trabajamos para separar a tu hija(o) del problema: la ansiedad no es quien es; es algo que ha estado afectando su vida, y juntas(os) podemos encontrar la forma de que ya no tenga tanto poder.

Las mamás y los papás también forman parte del proceso. No como “quienes causaron el problema”, sino como las personas aliadas más importantes.


Preguntas frecuentes

¿La ansiedad en niños se quita sola? A veces una preocupación pasa con el tiempo y con apoyo en casa. Pero si dura semanas, crece o le impide hacer su vida, conviene buscar acompañamiento: entre más pronto, más sencillo suele ser el camino.

¿Desde qué edad puede ir a terapia? En terapia infantil acompaño a niñas y niños de 4 a 12 años. A partir de los 13, el trabajo es en terapia para adolescentes.

¿Mamá y papá participan en la terapia? Sí. La primera sesión es con ustedes, porque son quienes autorizan el proceso y firman el consentimiento informado. Después, las sesiones son con la niña o el niño, y el proceso incluye orientación para ustedes.

¿La terapia infantil puede ser en línea? No. Con niñas y niños trabajo únicamente de forma presencial, en mi consultorio de la Condesa, en Ciudad de México. Las sesiones duran 45 minutos.


Para cerrar: tu hija(o) no está rota(o)

La ansiedad en la infancia tiene salida. Con acompañamiento —en casa y con apoyo profesional cuando hace falta— la gran mayoría de las niñas y los niños aprenden a manejarla y a recuperar su vida cotidiana.

Si algo de lo que leíste resonó contigo, confía en la intuición que te trajo hasta aquí. Cuando sientas que es momento de dar el siguiente paso, puedes escribirme por WhatsApp y con gusto platicamos sobre cómo acompañar a tu hija(o). 🌿

Ana Paula Pérez
Ana Paula Pérez

Psicoterapeuta narrativa en la Condesa, CDMX. Egresada de la Universidad Iberoamericana con dos maestrías. Cédula Lic. Psicología 14444809.

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